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Hoy hice una presentación a un grupo de 30 o 40 personas aquí en Long Beach. Hablé sobre todo sobre lo que hago, especialmente en Culturas Mundiales, y no sé. Pues la mera verdad no sé, porque fíjese que varias personas me elogiaron y después estuve en un pasillo de la Convention Center cuando una madre me llamó, por poco no me invita al grado de su hija que es en mayo, y queriendo ponerse en contacto conmigo, y allí invitándome al CABE de San Francisco de 2020, y como que lo que había hecho como profesor, técnicamente, no importaba, sino la pasión (su palabra, no la mía). Y supongo que si viajé más de dos mil millas y pues una o dos o tres personas quedaron impactadas, pues, es mejor que si hubiera hecho ese viaje y nadie fuera impactado, ¿verdad?
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Después de mi presentación estuve un poco high, ¿no?, no de la mota, nohombre, sino de esa adrenalina que le da a uno presentar a un grupo desconocido. Y fui y compré un taco y una Coca-cola y disfruté del sol. De ahí comenzó a bajarse el sol y no ves, tengo mis días contados aquí en California y una de mis metas es ver el anochecer en el mar. Y como que no tenía ganas de regresar a mi cuarto todavía así que "Ande, gringo, ande" me dije y fui a pasear por toda esa vaina comercial que queda por allí, y allí hubo un muelle semi-permanente pero más importante, público. Y salí hasta el final del muelle y quedaban unos 15 minutos todavía hasta el anochecher y como que estaba cansado de estar parado, me senté estilo yoga, pero lo que acabé haciendo era literalmente echarme allí en el muelle, debí haberme visto como toda una joya allí pero que importa, soy de Iowa y nadie sabe quién carajo soy. Y al echarme, se podía sentir el movimiento del muelle--poco, pero perceptible y constante. Y me puse a pensar, aquí está el agua bien calmadita y todo, y este muelle bien pesado y todo, pero nos movía todavía. Y pensé que el mar es un poco como Dios, que como a veces pensamos que somos como Dios y que podemos controlar nuestras vidas, pero al fin y al cabo pues somos unos bichos bien pequeñitos y impotentes frente semejante poder, y el mar nos moverá cuando le dé la reverenda gana.
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Después de mi junta espiritual con el mar, regresé a mi cuarto pero me daban ganas todavía, no sé de qué exactamente, pero de no estar encerrado en mi cuarto. Ya no bebo pero ni modo, por acacito hay un barcito por aquí que se llama el 36-36 y me comí unos tacos. Luego me decían que hoy otro bar famoso que se llama el Reno Room y pues ni modo, una Coca-cola más no mata a nadie. Y fui allí y la mesera me vino y no entendí porque me dijo que era de Coconeros, pero yo pensé que estaba en el Reno Room, pero ella me dijo que Coconeros hacía la comida del Reno Room, y bueno de ahí aún no entendía pero yo soy medio brutico, así que ni modo, pero sí le pedi chips y salsa, la verdad no tenía hambre, y pareció como chévere la chica, se me hacía que hablaba español pero esas cosas no se preguntan. Y ahí en el bar estaban dando el juego de béisbol entre los Oakland A´s y los Seattle Mariners, en vivo desde Japón, y justo estuvo por batear uno de mis jugadores favoritos de all-time, Ichiro Suzuki. Hizo una pelota rodeada para un out y le dije al tipo de mi lado, "Por ahí habrá la última bateada de Ichiro" porque se está jubilando hoy día. Y sí lo sacaron en la próxima entrada y todo el mundo aplaudiéndole, bien merecido, un jugador único. Y la vaina es que lo celebraron unos minutos, yeh, qué chévere, pero de ahí pusieron el suplemento y siguió el béisbol. El béisbol, como la vida, ni para para sus estrellas y luces más grandes. Y de ahí vi hasta el final de la entrada, y de ahí me levanté y me fui. Fue mi pequeña forma de honrarle al Ichiro.
Salí del Reno Room y caminé literalmente 20 pies y vi una señal para "Coconeros". Y cuando me puse a ver por la ventana, Coconeros estaba conectado al otro lado del Reno Room, y de ahí todo tuvo sentido, que Coconeros servía la comida y Reno Room las bebidas. Y ya había pasado el Coconeros pero algo me dijo que pasara de nuevo, y lo hice y justo ahí la mesera chévere alzó la vista y me vio y sonrió y me saludó con la mano con ganas, y yo también lo hice, y esas cosas pasan, you know? Y no sé por qué pero fue algo bonito y como la nota perfecta en donde acabar la noche, una sonrisa gratuíta de alguien que apenas conocí y nunca más volveré a ver. No quería que ella pensara que fuera creepy pasando por ahí mil veces, así caminé alrededor de la cuadra y regresé a la casa y me bañé y ¿no ves?, escribí todo esto....
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Ya estoy como calentico y los ojos me están comenzando a pesar. ¡Y todavía no apago esa maldita luz! Enseguida lo haré, y la mera verdad es que quiero mucho porque estoy muerto, pero la mera verdad también es que cuando me duerma, se me habrá acabado este día con madres agradecidas y meseras chéveres y la jubilación del Ichiro y el movimiento del muelle en el mar. Y como que por eso escribí, ¿no? Para que de cierta forma nunca se me acabara....
--Mark
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