Adiós, Salamanca. Chao y hasta luego. En cuanto me despido de ti veo tus calles angostas, tus edificios, todos uniformes en su construcción de piedras amarillas, la historia que siempre está soplando por sus vías, las catedrales más inmensas que los rascacielos de Madrid. Veo museos, tienditas, cafés, y una Plaza cuya belleza sería la envidia de cualquier ciudad del mundo.
Y ahora que estamos en las afueras de la ciudad, yo no te veo tan claramente, pero sigo con este clavo en mi corazón, y me pregunto del por qué. En fin, ¿no es una ciudad sólo la suma de sus estructuras? ¿O será que la Salamanca que conocí yo tuvo algo más, algo no visible pero aún así más real? ¿Qué pasa con los chistes contados con sangría en la Plaza Mayor, la abundancia de papas fritas en el comedor, el semi-Dios Jorge que nos servía de guía, de los chupitos, ah los chupitos, símbolos de amistad, compartidos entre unos profesores locos, echados todos en una olla grande de la cual salió la sopa más deliciosa que jamás he tomado?
Esta Salamanca…esta Salamanca, por más veces que vuelva a verla, nunca volverá a ser. Esto es una verdad que me gustaría evitar enfrentar, pero ahí está, en fin. Así que no es “Hasta luego, Salamanca.” Mejor dicho, “Hasta nunca, Salamanca.”
***********
Bueno. ¿Qué más? Veo por la ventana el campo de España, y es más que claro que mi Salamanca se me ha quedado para siempre en el pasado. Hasta ahora no lloro pero siento ganas, puede que sea en cualquier momento que se me salen las lágrimas, pues dado que mi Salamanca consiste tanto de polacos como italianos, húngaros como franceses, marruecos como checos, rumanos como estadounidenses, rusos como bélicos, todos estos que en su propia forma me han llegado a tocar el alma, que me han hecho ver el mundo aún nuevo, pues nuevo cada día. Y bueno, supongo que hasta los más cínicos entre nosotros tendrán que admitir que los emails y los Facebooks han creado un mundo nuevo, una red que transcurre todo el planeta. Y bien, será ese mundo solamente virtual, sí, pero, ¿qué son las ideas, los pensamientos, hasta los propios sentimientos, si no son virtuales?
¿Querrá decir….querrá decir que aunque me haya ido, físicamente, de Salamanca, que Salamanca queda al alcance de mis dedos? ¿Qué ella, fiel a su magia eterna, puede seguir palpitando dentro de cada uno de nosotros que pudo ser parte de ella? ¿Qué tal vez decirle “Hasta luego” o “Hasta nunca” a Salamanca fue una equivocación, hasta una grave injusticia?
Creo que sí.
**********
Nos estamos acercando a una pequeña aldea, rumbo a Madrid. Salamanca sigue atrás, lamentablemente, pero ya no me vale tanto. Salamanca está aquí en mi bolsillo, con todos los correos electrónicos que ustedes me han dado, con las cuales construiremos una nueva Salamanca, virtual sí, pero no menos genuina que la de las piedras y museos que acabamos de dejar en nuestro pasado. Nuestra Salamanca queda no sólo en el presente sino también en el futuro, un futuro en lo cual cada uno de nosotros tiene unas docenas de amigos nuevos internacionales, que siempre vivirá en cada uno de nosotros, y en lo cual estaremos, el uno para el otro, siempre tan cerca como un “clic” en la computadora.

No comments:
Post a Comment