Thursday, July 25, 2013

El Día Perfecto

--Ahora que tienes un blog, tienes que esciribir--me dijeron al salir hoy. Pero,  ¿qué carajo?, si no tengo de qué escribir, les pregunté. --No importa--me dijeron.  --Ya tienes un blog, y los blogistas escriben.

Bueno. Esa última parte no es verdad.  Ni sé si "blogista" es una palabra verdadera, la inventé ahorita, pero suena bien, ¿no? Si no es palabra debe de ser. Si este blog va a ser para algo, va a ser para inventar palabras en un idioma que ni hablo bien. 

Y aquí se viene el problema que encuentran, me imagino, todos los escritores (y los que fingen escribir, como yo): Cuando tienes de qué escribir, no te queda tiempo como para hacerlo.  Y cuando tienes tiempo, no se te ocurre nada de qué escribir.  Por eso empecé ese blog: para que me sienta obglidado a escribir, para que lo haga.  Pero ahora que mi dicen que escriba, me siento invadido.  Una ironía perpétua, la ironía fundamental del escritor (o de los que fingen de serlo): Quiero que lean lo que escribo, pero no quiero que me exijan a escribir.

Bueno. Hay peores problemas que uno podría tener en la vida que esto.  Así que busqué y busqué y después de MUCHO tiempo (alrededor de cinco minutos), pensé de qué escribir.  Y es el verano.  Y no sólo el verano, sino el día perfecto de verano, que experimenté hoy. 

Me desperté a las siete de la mañana y subí para pesarme.  Para los que no lo saben, estoy de una dieta de mierda en lo cual no puedo comer un coño, todo para poder rebajar lo que me gané haciendo mi bendita maestría. ¡Buenas noticias! ¡Rebajé más de dos libras! Eso quiso decir que pude tomar pan y café para mi desayuno. Victoria número 1.  Debido a la victoria número 1, no me volví a dormir, y pude hacer la natación que tanto me encanta. Número 2. Luego los llevé a Niko y Orlando a sus clases de natación y sólo llegamos cinco minutos tarde. victoria número tres.  Después los llevé a Hy-Vee a que comieramos y hicieramos mercado.  Lo hicimos.  4. Vino Tío Wiley y fuimos  a West Liberty a jugar una ronda de Frisbee Golf.  Número cinco.  Comimos en El Patio, la mejor comida mexicana en este lado del Río Mississippi. ¡VICTORIA NÚMERO SEIS! Ahora que nos corten el cabello y que nos pongan muy guapos.  7. Luego al centro para tomar unas cervecitas con los amigos mientras los niños juegan en el patio.  8.

Por remate, llegamos aquí a la casa hace 40 minutos , y logré la victoria más chévere de todo el mundo mundial: Sonia está cuidándolos, y yo estoy aquí, escribiendo y tomándome una cervecita.

La vida es buena, queridos; que se queden siempre con sed.

Besos, Mark

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