Monday, August 20, 2018

alba gris

el amanecer hoy no es rojo ni anaranjado, sino gris
el viento mueve las ramas de una forma inquieta
las gotas de lluvia hace pitup-pitup en las charcas ya hechas

Hace una semana, me levanté antes de que saliera el sol para poder observarlo. Tuve que luchar, cambiar de planes, pero sí pude verlo: aquella masa gaseosa sideral que nos presta vida, deslizándose sigilosamente por detrás de los árboles que, eventualmente, hizo que alterara mi vista para que los ojos no se me dañaran. 

Hoy el amanecer es completamente distinto. Hace lluvia y viento y los carros pasan desalojando el agua por donde pasen sus llantas. Aquella masa gaseosa sideral no se está dejando ver; la gente se mueve dentro de un gris perturbante.

Pero justo ahí está la cosa: por tantas nubes que hayan, por tanta lluvia que caiga, por tanto viento que incomode, llegó el amanecer y el mundo se hizo gris. Tal vez no nos alcanzan los rayos de nuestro sol, pero al menos nos quitó el negro de la noche.

--Mark

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