Mi primera pieza de fiiccion en espanol para los que les interese...
CHATEO CON MI AMIGO WILMER
(12:57 a.m.) YO: Se me
hacía que ésta ya iba a ser la noche. Palabra que la chama vino con ganitas, se
lo juro pana, todo así vestidita con la blusa algo escotada, tacones altas,
pelo arreglado, toda una damita ahí, me moría por verla, ya son tres veces que
me visita este año, y no es poco eso, esa manejada es de como dos horas. Palabra que sí. A ésta hasta las arrugas en la ropa se las
lleva bien, toda así alegrita, «¡Hola mi vida!» me dice y me abraza, me da el
besito de cortesía, «¿Qué vamos a hacer?» me pregunta, «¿Qué vamos a comer?».
«Lo que vos quieras» le digo, «Vos sos la reina de mi casa» y se ríe, ay cómo
me encanta esa risa, vamos y comemos, comida francesa, pana, comida
francesa. ¿A qué chica que no está para
el romance quiere comer la comida francesa?
Pero la hubiera visto, así toda peinada pero con unas ganas de comer,
siempre he mantenido que un buen apetito
para la comida significa un gran apetito para la otra cosa, palabra que sí,
sino lo chimbo es que hasta ahora no tengo chance para comprobarlo. Pero, ¿qué más? pues, la comida está rica,
claro que no la dejo pagar nada, «¿Cómo crees?» le digo, «Vos sos mi invitada,
da honor tenerte aquí de visita». Se lo
juro, pana, que todo iba en buena onda, una comida divina y luego pues hablamos
de los planes, «Sabes» me dice, «estoy muerta por lo de manejar, si no te
molesto nomás regresemos a tu casa y descansemos». «Bien» le digo, «aquí no hay
ningún problema». Hombre, parecía que
iba a ser mi noche, se lo juro. Llegamos
y saco el vino, tinto por supuesto, y también saco galletas y queso, y las
galletas son de las buenas pana, no esas michis de soda, las de calidad, las
que sirven los ricos en sus fiestitas.
«¿Pero si estoy llenísima?» me dice y le digo «No comas si no quieres,
pero a mí me parece una pérdida un buen vino sin un queso fino». Se rió la ésta, ay cómo me encanta su risa,
¿no ve usted que todo iba bien? «Vemos
una peli» me dice, «Claro que sí» le digo, «Pero primero» me dice, «déjame
cambiarme pa’ que esté más cómoda».
Palabra que sí lo dijo, justo como en las películas, casi me moría de
nervios, y mientras nos cambiábamos empezó a llover, una tormenta pero de ésas
fuertísimas, con la lluvia y los truenos y los rayos y el viento, como el mismo
Shakespeare lo hubiera marcado. Sale la
chica de mi cuarto de huéspedes con su mono y el cabello amarrado y unas medias
media raras de varios colores, claro que no me molestaba, se veía así muy linda
y adorable. Nos sentamos allí medio
cercanos, «Qué quieres ver vos?» le digo y me dijo a mí que escogiera, pero yo
insistí, y ¡mierda!, creo que allí es dónde metí la pata. He repetido todo mil veces en mi cabeza y
tenía que haber sido allí, nos pusimos a ver a alguna porquería del romance, de
una tipa que anda siempre peleando con un chamo, fue idiota éste, se lo juro, pero
claro que tiene la cara muy bonita y buen labio, y por supuesto la tipa boba
esta va enamorándose de él, y deja plantado al pelotudo que la trataba bien,
palabra pana que ese video me jodió, la chica después se me pone a hablar sin
cesar sobre un tal Ramón, que Ramón esto y Ramón el otro, colega de su trabajo
o no sé qué vaina, que si yo creía que serían buena pareja, que si yo pensaba
que él por fin le iba a devolver sus llamadas.
«Que vaya al coño Ramón» quise decir, «¿Para qué coño hablas tanto de
Ramón? ¿No ves que yo estoy aquí disponible y listo?» Claro que no se lo dije, pero mierda, quise
gritarle a los cielos «¡Ramón es cabrón! ¡Ramón es cabrón!». Hasta hace rima,
¿no ve? Palabra que ni me recuerdo de lo
que dije, ella así toda ensimismada con el tal Ramón, y yo el pelotudo allí con
cara de bobo, medio prendido con mi vino fino, el estómago revolcándose por mi
queso tan bueno y la poca tolerancia que tengo yo a la lactosa. Se acabó la película y ni tuve energía para
hacer otro intento, seguro que aunque lo hubiera conseguido ella hubiera
gritado «¡Ay, Ramón!» en vez de mi nombre.
Le dije que estaba cansado y ella me dijo que ella también, nos dimos
los malditos besitos de cortesía de siempre, le juro que estoy rete harto de su
cachete pana, y nos retiramos a nuestros cuartos. Separados.
Qué chimbo, aquí está ella, bajo mi propio techo, y aquí me encuentro
chateando con usted, no ofensa, usted es mi pana y todo, pero no sé qué pasó
con la chica esta, debió haber sido la maldita película de mierda, las mujeres
siempre buscando imposibilidades, usted sabe cómo es. Espero que el tal Ramón vaya a la mierda. En
cambio yo sí voy pa’ la mierda, el lunes me va a fregar como no tiene idea,
todos del trabajo sabían de su visita, yo como bobo contándoselo a todo el
bendito mundo, ahora las mujeres dirán «Y, ¿ya son novios?» y los hombres me
dirán «Y, ¿te la tiraste?», y palabra que no sé que voy a decir, diré supongo
«Ramón es cabrón» y esperaré que eso lo diga todo. Ay, pero, en serio, pana, se me hacía que
ésta era la noche, que por fin me iba a declarar y ella mi iba a aceptar, pero
qué macana, todo salió mal, debió haber sido esa bendita película que la
distrajo, ¿no cree? ¿Qué opina usted, pana?
<p>(1:31 A.M.)</p>WILMER: Usted a ella no le gusta. Acéptelo y váyase a dormir.
Pendejo.
Bueno, para algo son los amigos, ¿no?
FIN